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giovedì 31 agosto 2017

Maturità dei fidanzati in preparazione al matrimonio



psicología e vita cristiana
Autore: Wenceslao Vial

 
Una signora anziana che andava a messa con amiche della sua età disse una volta al suo parroco: "Senta don, non ci parli tanto sul divorzio, che noi, se abbiamo il marito, non lo lasceremo adesso". Magari molte donne e uomini giovani, ripetessero una dichiarazione simile: "Se ti ho promesso un amore per sempre, non ti lascerò adesso". È il desiderio profondo di chi si innamora. Non ho mai conosciuto coppie che si siano promessi un amore temporale, un ti amo con condizioni: finché sei giovane o finché sei sana, o fino a quando perderai il tuo fascino.

A questo per sempre si arriva attraverso il fidanzamento, che è un processo tanto naturale e antico come la maturazione. Ma se il processo di maturazione ha come scopo l’armonia della personalità e per tanto non finisce mai, il fidanzamento deve avere un finale con due possibili risultati: un addio da buoni amici, o un per sempre... Sarà una periodo di conoscenza reciproca e attenta comprensione, una tappa per decidere il passo successivo, la donazione a vicenda. Come in ogni evento umano, in questo cammino sono coinvolti fattori psicologici e spirituali che possono determinare il successo o il fallimento.

martedì 8 agosto 2017

Psicología y vida espiritual para jóvenes



Alcanzar la felicidad con una vida limpia, mirando a Cristo y recordando que "el amor es más fuerte" 
(cfr. Juan Pablo II, en Chile, 1987) 

Entrevista, Universidad de Los Andes

Santiago de Chile, 2017

 Prof. Wenceslao Vial

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 1.  ¿Cómo se relaciona lo espiritual con lo psicológico?

La relación entre las dimensiones es tan estrecha, que una grieta profunda en una de ellas puede hacer que tiemble o caiga el entero edificio... El ser humano es una unidad de cuerpo, psique y espíritu. El cuerpo es lo más evidente, lo orgánico y material. El espíritu es lo inmaterial que da la unidad al compuesto, que nos permite preguntarnos por el sentido de la vida, captar el mundo y a los demás en profundidad, dialogar con una inteligencia creadora, con Dios. La psique comprende los procesos mentales, los recuerdos, la imaginación, la memoria, con sus misteriosos pasajes de lo consciente a lo inconsciente, el mundo de las emociones, sentimientos y pasiones que nos serenan o agitan, y el tono del humor, ¡tan fluctuante!   

2.  ¿Es posible diferenciar los problemas psicológicos de las dificultades espirituales?

Muchas veces sí, y en el libro "Madurez psicológica y espiritual" doy algunas claves para conseguirlo. De todos modos, es frecuente que las manifestaciones externas e internas sean similares y comprometan a la persona entera. No se trata de aliviar solo al cuerpo, solo a la psique, o solo al espíritu… Por ejemplo, ante síntomas depresivos habrá que considerar la influencia de terrenos propicios como una falta de luminosidad o de vitamina D, desbalances hormonales, situaciones sociales o familiares estresantes, el sustrato en parte heredado de una personalidad perfeccionista y autoexigente, etc.; pero también convendrá valorar aspectos más espirituales, como el sentido de la vida, la actitud ante ella, la identidad, la autoestima y la coherencia entre nuestro actuar y nuestros valores. Las faltas de coherencia son como un terremoto que nos deja en el suelo.

3. ¿Cómo ayuda una vida espiritual plena a mantener un equilibrio en lo personal?

La meta de una vida lograda va en realidad más allá del equilibrio. Todos necesitamos amar y esto requiere sacrificio y esfuerzo, como experimenta incluso quien quiere a un gato, pues tiene que cuidarle, se preocupa al verle decaído o con hambre… Con los seres humanos, la necesidad de darse y de servir es mucho mayor: no podemos poseer a los demás. Cuánto ayuda tener presente, en cualquier circunstancia, que las personas no se usan, no son objetos o animalitos a mi disposición. Reconocer al otro en su dignidad lleva a ser capaces de una sana tensión, de dominar los instintos, de esperar los momentos adecuados para ciertas manifestaciones de afecto, de respetar el lenguaje del cuerpo. La espiritualidad vista como aspiración al sentido, factor unificador y puente hacia otras personas, crece fuerte y robusta cuando se protege la intimidad, se cuida el pudor en lo corporal y en lo emotivo. ¡Qué buen ejemplo nos dan quienes son capaces de renunciar a dinero y honores, por proteger su intimidad! Pienso en una cantante italiana de 18 años que se negó hace poco a interpretar una escena de Romeo y Julieta, en la que le exigían degradarse a la condición de “cosa seductora”: perdió el papel, no pudo ser Julieta…, pero fue mucho más valiente y auténtica, como reconoció después el mismo productor de la famosa obra de teatro.